Hay desafíos

Bueno señores, ya empezó el 2014 y ya participé de por lo menos el primero de los selectivos de Cross Country pero lo siento no habrá relato, ni estaré participando de muchas de las carreras pedestres que se organizan en Santa Cruz de la Sierra. Y es que tengo nuevos retos, otros desafíos por delante, no me fue tan mal el el año pasado hablando del tema deportivo, bajé mis tiempos en carreras pedestres al final de la temporada, también por fin bajé mis tiempos en el triatlón y lo mejor terminé el año sin lesiones. Ahora pretendo alejarme un poco de las carreras pedestres, en especial de aquellas cortas, voy a dar prioridad a mis entrenamientos de cara a pruebas más largas y por ahí si se puede algo más extremo. Aún no he corrido un maratón, ni siquiera por chiste podría alcanzar esa distancia en este momento y ya van varios años con el mismo objetivo sin cumplir. Ni siquiera he probado un triatlón sprint aunque la lógica me dice que estoy listo para completarlo, igual en ninguna lista oficial aparece mi número-nombre-tiempo de triathlon sprint finisher para demostrar la lógica.

Tengo la sensación de que en algo aporté al con mis relatos al deporte de fondo en general, no tanto desde el punto de vista técnico ni competitivo ya que no me considero ni soy un atleta propiamente dicho, me cuesta incluso mucho más creer que soy triatleta, con eso trato de decir que mis aportes van más del lado humano, en la vivencia de aquel corredor aficionado como lo somos el 90% o más de los que nos presentamos a las carreritas pedestres. Me da mucho gusto que otros sigan este blog, algunos que solo lo hacen por lectura, por información, otros por identificación con similares experiencias, en especial me da mucho gusto saber  que de algo sirvieron unas cuantas letras ordenadas para despertar a aquel aficionado oculto que tiene la indecisión de poner los pies en marcha. Para mi, tener la oportunidad de llegar a las personas y algunos hasta darles un empujón virtual para salir del sedentarismo fue en determinado momento un reto que ni me imaginé tomar, pero acabo agradecido con la experiencia de compartir.

Cada carrera es diferente y cada persona vive su propia historia en cada carrera, cada uno tiene sus propias metas y estrategias para conseguir lo que quiere. Dejo mis experiencias en este blog y el desafió queda para otras personas en Bolivia que también se animen a despegar en esto de transmitir por medio de la red cada una de sus experiencias, no es difícil, es igual que una carrera, solo hay que proponerse a hacerlo y luego hacerlo. Voy a dejar un poco de escribir mis crónicas porque no dispongo del tiempo de antes y porque al margen de mis nuevos retos deportivos también tengo nuevos retos personales, estaré cuando pueda con esto de mis vivencias en la ruta, aún siento que tengo más para ofrecer y no podría dejar de escribir, solo que pasaré menos tiempo sobre el teclado y seré más selecto con esto de las carreras pedestres.

Insisto en que no me considero atleta y menos escritor, nada más soy un ocioso que un día no supo que más hacer con su vida que plasmar en párrafos y fotos lo que vive mientras pone a prueba el cuerpo, y en esto de relatar me convertí tal vez hasta en algo parecido a un periodista en la tarea de informar sobre resultados de las pruebas en las que participé. Por el cariño que le tengo al deporte seguiré informando sobre las pruebas pedestres por medio del calendario que publiqué y con los anuncios via twitter, solo quiero aclarar que hago esto por puro gusto y en tiempo libre, es mi forma de aportar, al igual que aportan otros amigos en las redes sociales sin ningún interés.

Muchas gracias gente, mis respetos a todos: a los lectores, a los comentaristas y a los que comparten información/experiencias… Nos vemos, donde ya todos saben :-D

Double Sprint en el Pueblo de Dios

Un fin de semana de verdadero uso muscular antes de finalizar este 2013, la noche anterior corriendo los poco más de 8.5K de Night Running en el Urubó y a la mañana siguiente a darle una corridita disque suave de 8K, que al final fueron solo 7K, para cerrar las competencias del año con honor y de paso apoyar la causa de los hermanos cristianos de la Iglesia Pueblo de Dios. La verdad quedé decepcionado con el aficionado cruceño de las carreras pedestres, cuando llegué al coliseo de la Villa 1ro de Mayo para inscribirme solo estaban 4 locos esperando afuera del coliseo y el hermano Harold Alvarez (organizador) insistiendo para que se abran las puertas del mismo a eso de las 7:30AM. Digo que estaba decepcionado porque esperaba mayor participación para una carrera de tipo solidaria y a costo bastante accesible para competir con relación a otras carreras de pago que hubieron a lo largo del 2013 en Santa Cruz de la Sierra y que estuvieron por demás de pobladas.

Estaba cansado y desvelado, es un poco difícil competir la noche anterior algo fuera de la ciudad, llegar a casa y clavar la cabeza en la almohada de inmediato para madrugar y alistarse a competir a la mañana siguiente, aún así estuve en la villa para colaborar con los hermanos evangélicos en un mañana de sol ardiente. Los minutos pasaron y fueron llegando los participante, no muchos en cantidad pero de los pocos que estaban varios de buen prestigio en varones como el anfitrión Carlos Alvarez, el cochabambino Victor Hugo Aguilar, los muchachos del chaco Alexander Ortiz y Kevin Villarroel y el comarapeño Ariel Meneses entre otros, a Rubén Segovia lo vi llegando casi sobre la hora y también participó; para pugnar en juveniles Anthony Mendez, Luis Fernando Solis y el que me llamaba la atención era el muchachito Alvarado que ganó en los 5K en el día mundial de lucha contra el SIDA un par de semanas atrás. En damas no había como para ver sangre en el pavimento, Romina Poffer era la gran favorita, pero ella no es de las que gustan de carreras fáciles así que hubo que usar el tráfico de influencias para llamar a otra rival de peso que llegó igual casi sobre la hora.

Recorrido carrera pedestre Iglesia Pueblo de Dios 7K
Recorrido 7K de la carrera

Faltaban pocos minutos para las 9 de la mañana cuando el organizador llamó a los participantes a una foto para el recuerdo, luego a ubicarse en la partida para escuchar las palabras de un pastor de la iglesia. Como eran pocos participantes, los varones favoritos se fueron a la cola y yo más atrás de la cola, las dos damas favoritas estaban perdidas y las vi llegando a carrera justo cuando daban la orden de largada, antes ya había despegado la categoría especial en silla de ruedas. En el arranque tardé un poco en reaccionar, salimos desde las puertas del coliseo hacia la avenida Cumavi, esa parte la hice casi caminando acomodando el celular al brazo, todos se fueron y yo quedé solitario en la última posición.

A partir de la Cumavi empecé a correr, no quería esforzarme del todo, en lo personal esta era una carrera más de tipo participativa y según yo estaba dándole suave mientras los varones formaban su pelotón de punta como 100 metros más adelante y por ahí también infiltrándose otros no tan favoritos pero si grandes animadores de las pedestres locales como Ronald Roa y Gabriel Gantier. Las damas mayores que tienen podios en su historial se fueron conversando tranquilas y estarían a unos 60 a 70 metros también por delante, mientras tanto yo empezaba a remontar lentamente y como sentí que no me esforzaba mucho tomé la decisión de seguir al ritmo de las damas mayores como se dice “de lejitos”.

Pasando la avenida 1ro de Mayo se completó el primer kilómetro y curiosamente hice mejor tiempo para las sensaciones de velocidad que tenia, por el kilómetro fue que una de las damas rompió el dialogo y se fue adelantando, yo guardé la distancia por detrás de la segunda dama hasta una cuadra antes de la avenida 16 de Julio que hasta ese momento no era precisamente la segunda entre las damas porque había una que otra juvenil por delante que luego fueron cayendo. Como sentí que estaba más entero de lo que creía para esta carrera fui subiendo un peldaño la velocidad para alcanzar a un grupo de corredores donde también se encontraba la mujer que oficialmente alcanzó el segundo lugar, alcancé a ese grupito pasando el cementerio de la Villa antes de llegar al segundo kilómetro.

A partir del 2do km. quedó despejado de competidores la avenida, recuerdo a mi amigo Ronald solamente que estaba por delante a quien alcancé en la avenida 3 Pasos al Frente exactamente en la famosa “curva” de la Villa, eso fue pasando el 3er kilómetro y luego quedó más desolado el ambiente de atletas quedando adelante de mi la dueña de la punta en damas, a otro corredor que no conozco por delante de ella y hasta donde la vista me permitía ver estaba el senior Freddy Zeballos. No había mucho que hacer, a partir de la curva corrí solo a sensaciones, a como aguanten el cuerpo, la dama que tenía por delante estaba a unos 60 a 70 metros a ritmo bastante parecido al mio.

Al 4to kilómetro llegué en 17’12” pisando la avenida El Trillo, no estaba nada mal para mi estado físico, segundos antes mis sentidos me advirtieron de que algo nunca antes vivido ocurriría en esta última carrera del 2013, por el trillo venia haciendo ruido la bocina de un tren. El paso del tren impediría el libre tránsito de todos los atletas por la avenida 3 Pasos al Frente, la dama que estaba delante mi no tuvo problemas para pasar sin interceptar con ese tren, pasó justita y tal vez aceleró un poco para evitar algún susto, pero a mi que estaba a mas de 60 metros no me daba para cruzar. Con una apurada mirada hacia la derecha y no conseguí ver el final de los vagones del tren, no tuve tiempo de pensar, si paraba tendría que esperar el paso de todos los vagones, si aceleraba en recta seguro quedaba partido en dos entre las rieles, a 50 metros del trillo lo único que se me ocurrió fue sprintar en parábola para cruzar y lo conseguí con escalofríos cuando el tren ya estaba en cortando en diagonal  a la avenida 3 Pasos al Frente.

tren-trillo-3-pasos-al-frente

El recorrido en parábola por el trillo de la av. 3 Pasos al Frente

Superado con horror lo del tren, nunca en mi  vida vi de frente y a solo metros la trompa de uno de esos aparatos en movimiento acercándose. El piquesito me dejó desgastado, por “valiente” no paré la velocidad casi hasta llegar al otro extremo de la avenida El Trillo porque todavía sentía temblor en los pies de todo ese metal pesado rodante, seguro que los que estaban detrás de mi tuvieron que conformarse con una vista panorámica de los vagones mientras yo seguía mi ruta hasta la meta. Los ánimos se me fueron bajando hasta llegar al 4to anillo, quedé cerca de la chica que estaba inmediatamente delante de mi con el sprint del trillo pero fui perdiendo un poco de velocidad hasta el 4to anillo, de ahí como si no bastara en pleno 4to anillo un micro me golpea el hombro izquierdo mientras frenaba para estacionarse, nada para preocuparse, no hubo dolor en el golpe, lo que hubo fue susceptibilidad para seguir corriendo con esos raros acontecimientos.

Llegar hasta la avenida Cumavi fue eterno, no se si fue el sol y la temperatura o es que veía a la larga distancia a esos muy pero muy contados corredores al lado derecho de la avenida sin variar distancias, pasar el 4to anillo fue mi etapa más floja y al fin y al cabo contrario a lo que tenía planeado estaba corriendo apresurado. Llegué casi hasta la Feria Barrio Lindo y continué por la Cumavi con mayor tráfico de vehículos, mientras cruzaba por el trillo de la Cumavi otro micro pasó bocineandome muy cerca del hombro izquierdo pero esta vez porque yo estaba con la cabeza perdida e invadí demasiado el carril de circulación vehicular.

En un parpadeo estaba otra vez cerca del coliseo de la Villa 1ro de Mayo, no me di cuenta, miré a la competidora que tenía adelante como a 50 o 60 metros para calcular si era posible por lo menos reducir distancia con ella y en eso otro micro se estacionó (esta vez lejos de mi), perdí la visibilidad y la concentración por segundos y cuando el micro arrancó nuevamente yo estaba a pocos metros de la calle del coliseo para doblar hacia la derecha hasta la meta, sentí que la carrera se me fue rapidísimo y terminé la última prueba pedestre del 2013 con sprint de 50 metros hasta la meta final en las puertas del coliseo donde me entregaron un papelito con el número 13 que era mi posición en la general. Contento con mi tiempo 30’32” para prácticamente 7K según el GPS a buen sol y para estar con las piernas algo cansadas por la noche anterior, buena carrera y para mi a buen ritmo incluyendo extrañas experiencias en la ruta para cerrar el año.

Ganadores

Los pronósticos no me fallaron en todos los podios excepto en damas juveniles porque no tengo mucha información sobre ellas, esto me recuerda que hace meses no veo en competencia a las chicas Arredondo y Cuellar quienes estuvieron en esta carrera el año pasado. No hay datos de tiempo de los ganadores, los jueces solo controlaron las posiciones, un pequeño detalle que se tomará en cuenta en la próxima versión.

Varones Mayores
Varones Mayores

  1. Carlos Andres Alvarez
  2. Alexander Ortiz
  3. Victor Hugo Aguilar
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Damas Mayores
Damas Mayores

  1. Yessicka Céspedes
  2. Romina Poffer
  3. Giovanna Parejas
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Varones Juveniles
Varones Juveniles

  1. Rimer Alvarado
  2. Anthony Mendez
  3. Luis Fernando Solis
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Damas Juveniles

  1. Yamile Alzure
  2. Andrea Balderas
  3. Gabriela Barrientos
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Al final de la premiación se hizo un reconocimiento especial al atleta senior Freddy Zeballos por sus años de trayectoria en el atletismo y por el ser el primer competidor de más de 40 años en completar esta carrera, creo que llegó 3 o 4 posiciones antes que yo. Otro reconocimiento fue para Aquilino Gutiérrez, nuevamente presente en esta carrera de la Iglesia Pueblo de Dios.

Freddy Zebllos  Aquilino Gutiérrez
A la izquierda Freddy Zeballos, a la derecha Aquilino Gutiérrez

Fotos antes de la largada


En pareja, Night Running 8K


A punto de partir, foto cortesía de Esport Imagen

Esta es una entrada algo complicada de escribir, en otras circunstancias la hubiera dejado entre esas crónicas que guardo solo para mis deleites en privado, aquí se las dejo a todos por un motivo muy especial. La primera experiencia que tuve con el Night Running organizado por Marco Ortiz fue sencillamente algo difícil de olvidar, en ese entonces una carrera para mi totalmente inédita en Santa Cruz y probablemente en Bolivia que tuve opción de correr porque la convocatoria lo permitía (individual varones). En diciembre del 2012 participé de esta carrera nocturna motivado más que todo por la curiosidad, un año después vuelvo al mismo terreno de recorrido a competir con objetivos diferentes, primero obviamente correr en pareja que era la única forma de participar, segundo bajar mi tiempo del año pasado, y tercero y más importante (aunque parezca broma) era soportar el ritmo de la chica que tendría al lado a quien nunca pude alcanzar en todas las carreras pedestres del 2013.

Llegando al lugar de los hechos se notaba la diferencia con relación al año pasado en cuanto a la organización, antes tuvo un parecido a un junte numeroso de amigos deportistas en la noche, en esta ocasión se trasladó toda una fiesta deportiva hasta la tranca a Tarumatú en las afueras de la ciudad, a simple vista todo mejorado en tema de organización, a simple sensaciones un ambiente de expectativa y ánimos en general. Es que Night Running tiene un condimento especial, no es una de esas carreras altamente competitivas si de élite se trata, a pesar de que los mejores atletas cruceños se dieron el gusto de pasear en esta prueba, el público de Night Running va más dirigido a los deportistas en general, para mi gusto una carrera que se cobija bajo el techo de la aventura, desafío y entretenimiento. Y es que para algunos correr en pareja mixta supone más un paseo, para otros el placer de correr por la noche mas el contacto con la oscura naturaleza o por qué no una buena excusa para invitar a la pareja a una bonita y sudorosa velada lejos de las cenas o las bolicheadas.

Mi compañera de equipo y yo asistimos a esta carrera con las ideas definidas de lo que queríamos, sin buscar posiciones entre los demás, sin pensar en rivales y de entrada con la mente puesta solamente en el tiempo final del cual ya teníamos un estimado del máximo de minutos para cruzar la meta. La distancia no suponía un desafío ya que ambos hemos corrido distancias mayores este año desde las carreras cortas hasta el medio maratón, así que nuestra atención estaba enfocada en no dejar escapar el cronómetro. Calentamos con normalidad, con tiempo suficiente para aflojar los músculos y poner todo en orden con las accesorios necesarios en la corrida de la noche: linternas, chip electrónico y GPS. Llamaron a ubicarse en la partida, no conseguimos estar adelante pero si en un lugar decente para no perder tiempo, ahí esperamos todos los participantes con las linternas en la frente a punta de suspenso para que suene la bocina de la largada.

Fotos cortesía de Esport Imagen

     

Largada puntual, perdí un segundo o dos en la desesperante tarea de arrancar el cronómetro y vi salir a toda esa gente llena de entusiasmo, mi pareja no es de aquellas que disfruta del trotecito en una competencia motivo por el cual me agarró y jaloneó para adelantar como se pueda los primeros metros que son de camino enladrillado, luego nos separamos pero sin perdernos el uno del otro a correr por donde sea más fácil pasar. Cuando entrábamos a la ruta de tierra encontramos a varios amigos corredores de la Naranja Mecánica Running Club observando la carrera desde sus bicicletas, por ahí todavía se sentía el zapateo de todos los participantes sobre un terreno que parecía el prólogo agresivo de lo que se vendría más adelante. No pasó mucho tiempo y sin darnos cuenta entramos en la oscuridad que recordaba de esta carrera, yo tenía el el cronometro y GPS y por lo tanto era el encargado de pasar periódicamente los datos numéricos a mi pareja sobre el desempeño parcial en la carrera, mi concentración estaba solo en las estadísticas y por largo rato no atendí a lo que pasaba alrededor.

El tiempo que hicimos en el primer kilómetro estaba dentro de lo esperado, mi tarea era aplicar mayor velocidad en el tramo de tierra para obligar a acelerar a mi compañera que no siente tanta seguridad en terreno inestable como ocurre sobre asfalto, todo perfecto con el ritmo y el terreno para correr estaba en mejor estado de lo esperado, sin arenales, sin charcos, ni huecos de esos quebra tobillos. Me parece que fue después del primer kilómetro que nos alcanzó un amigo en bicicleta, Gabriel Enrique Gonzales, nos tomó algunas fotos en la plena oscuridad donde solo resaltaban los ruidos de ranas, grillos y algún que otro guajojo; la tranquilidad con la usaba Gabriel la cámara fotográfica sin desmontar de la bicicleta demostraba el buen estado del camino, solo las subidas daban para respirar más profundo y dar algún esfuerzo extra, en síntesis teníamos el ambiente ideal para hacer un buen tiempo en esta carrera nocturna. Todo a favor excepto una cosa, mi compañera estaba corriendo con dolor estomacal, desde el inicio estuvo con dolores y creímos que solo era producto de la ansiedad pero los kilómetros pasaban y el dolor nada.


Foto tomada por Gabriel Enrique Gonzales Castro, parece que fue entre el 2do y 3er kilómetro

Llegamos perdiendo un poco de velocidad al desvío a la derecha que son mas o menos 3 kilómetros y medio de recorrido según GPS, aunque si recuerdo bien ahí estaba un letrero que decía 4Km, antes no tuve coraje para acelerar más para no exigir tanto a mi compañera que se notaba corriendo dolorida. Hasta el desvió nos acompaño Gabriel con su bicicleta, ahí el se detuvo y mi pareja de carrera también, esta agarró su propio vientre y se retorció de dolor unos segundos, eso me preocupó mucho, le pregunte si estaba bien y estaba a punto de pedirle que abandonemos la prueba cuando nuevamente empezó a correr, que puedo decir, la chica no es de las que renuncia ante el desafío, la conozco y lleva la competencia en cada una de sus venas. Aunque estábamos en carrera no me salía del todo de la preocupación, una vez en recta mayormente de bajada mi compañera pareció recuperarse y apretó a fondo nuevamente.

Por donde el GPS me marcaba 4K apareció otro amigo en bicicleta para acompañar y dar ánimos, Didier Choque, estuvo con nosotros prácticamente hasta terminar la carrera, cuando vi a Didier le pregunte como estábamos en posiciones de la general y en eso mi compañera reaccionó pidiendo concentración solamente en el tiempo y que me olvide de las posiciones. Otra vez el viraje hacia la derecha para ingresar al terreno que normalmente es el más accidentado de todo el recorrido, en la curva estaba el único punto de hidratación, yo agarré una bolsita con agua (la necesitaba) pero mi pareja no aceptó por sus dolores de estómago y entramos a tierra marcada por huellas secas de los muy escasos vehículos que circulan ocasionalmente por esa vía. En algunas de esas subidas empecé a flaquear, curiosamente estaba para jalonear a la chica de al lado pero en algunas de esas pendientes positivas se me fue por delante, por suerte me quedaban ganas de acelerar y conseguía alcanzarla al llegar a la cima.

Luego se vino el pequeño riachuelo al que hay que bajar poco antes de llegar al camino enladrillado, antes de empezar a correr le dije a mi compañera que en caso de charcos o este famoso arroyo había que cruzar de largo y sin pensar, así lo hice, llegué a la pequeña corriente de agua y la pasé con una zancada al fondo del agua quedando una de las zapatillas sumergida y seguí de largo hasta que me di cuenta algunos metros después que mi pareja no estaba y tuve que retroceder para ver que pasó, resulta que ella no pudo con su delicadeza femenina y se quedó buscando el lado más amable para cruzar el agua intentando no mojar las zapatillas, bueno así son las cosas.

Cruzamos el riachuelo y luego una pequeña parte que tiene fama de ser barreal gredoso, estaba seco, con algunas partes ligeramente húmedas y con huellas profundas de vehículos, entraba a la última parte, la parte que más temía, a la ruta firme con piso de ladrillos de alto tonelaje donde mi chica va en turbo. Efectivamente el acelerón comenzó en el enladrillado pero no duro mucho tiempo, fue casi un kilómetro, ya había hecho un entrenamiento por esta zona previo a la carrera y a quien tenía por pareja me había dejado vomitando el alma por esta zona, esta vez no ocurrió lo mismo, era obvio que mi compañera no estaba en su mejor momento y corría con incomodidad. Al ingresar al camino firme de ladrillos estaban unos policías motorizados, ya no había la tenebrosa soledad que experimenté el año pasado, estaban con nosotros además de Didier, los policías y un poco más allá Gabriel se unió al grupo nuevamente.

Video contribución de Didier Choque Abayo, cuando ya estábamos corriendo sobre ladrillo firme

No conseguimos ir a la velocidad que teníamos en planes en esta última parte, estuvimos más veloces que sobre tierra pero no tanto como esperábamos, me estaba esforzando al correr pero no iba a full como creí que ocurriría. Vimos pasar los letreros que indicaban la distancia recorrida y no coincidían mucho con la distancia que me marcaba el GPS, cuando aún no llegábamos al indicador de 8Km el GPS me anunciaba que ya estábamos con 8 mil metros recorridos y un tiempo no tan favorable para nuestras aspiraciones, le mencioné a mi compañera el tiempo que teníamos hasta ese punto y uyyyy caramba en una sola exclamación se le salieron algunos demonios por la boca al saber que no estábamos bien ni con el tiempo ni con la velocidad.


Foto cortesía de Esport Imagen

Aumentamos la velocidad a partir del kilómetro 8, había que apurarse, no había otra opción, lo más rápido de toda la carrera fue en esos últimos 700 metros que faltaban según el GPS, reaccionamos un poco tarde pero era lo único que se podía hacer. Cuando vi el letrero indicando 8Km de los organizadores tomé de la mano a mi pareja y le dije “vamos amor, a rematar”, eran aproximadamente 200 metros desde ese punto hasta la meta y sprintamos juntos, a llegar unidos hasta el final. Solo en distancias tan cortas como los 100 o 200 metros soy más rápido que mi compañera, pero ella no se quedó atrás ni con sus dolores, al final si hablamos de resistencia parece que ni se cansó, en el sprint no aceleré hasta el fondo pero tampoco llegué la meta en modo paseo, igual quedé sin aire y aunque no hicimos el tiempo final que nos propusimos estuvimos muy cerca de conseguirlo, de hecho ahora estoy seguro de que efectivamente si hacemos esos 40 minutos que teníamos en mente antes de empezar.

Estos son los datos oficiales que publicó el organizador Marco Ortiz hoy “MO Competencias” de los ganadores en sus respectivas categorías:

Ganadores Categoría 65

Categoría 65

  1. Fernando Suarez, Lorena Paravicini 46’02”
  2. Eduardo Lazcano, Valeria Mustafá 47’20”
  3. Juan Andrés Ballivian, Carolina Heredia 48’00”
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Ganadores Categoría 66

Categoría 66

  1. Jose Luis Ferrufino, Yessicka Céspedes 41’04”
  2. Jose Luis Morón, Carla Paola Cruz 45’02”
  3. Bernardo Straube, Cristina Heidebach 45’23”
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Ganadores Categoría 90

Categoría 90

  1. Edwin Chavarria, Corina Rea 49’07”
  2. Marco Ortiz, Maria Lourdes Castedo 55’20”
  3. Juan Manuel Arias, Denise Paccieri 1h17’52”
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Por si no conocen a mi famosa compañera de equipo, su nombre es Yessicka Céspedes, una de las mejores deportistas de Santa Cruz y para mi la más hermosa como mujer, ya dejo a todos que saquen sus conclusiones sobre quien escribió esta crónica y en que posición llegamos de la general en esta carrera nocturna por parejas mixtas. Tengo que aclarar que no soy el más veloz de los varones que participaron de esta carrera, Yessicka si era la mejor de las damas, en varones habían dos que con seguridad me ganan, uno de ellos a último momento no participó y el otro no contó con una pareja lo suficientemente rápida, a parte de ellos estaba otro amigo que muy probablemente me remataba en los metros finales. Igual, esta no fue una carrera individual, fue una carrera en parejas, en solitario tengo casi nulas opciones pero como equipo mixto parece que la combinación funciona ;-)

¿Qué más queda por mencionar? Ahh nota alta para Marco Ortiz en la organización de esta prueba nocturna y un agradecimiento a los pelaus de la Orange, Gabriel y Didier que están casi en todas; también a Guillermo Castillo de Esport Imagen por las fotografías.


Ella es el motivo por el que decidí publicar este relato. Te Quiero Mucho Yessy

     

El reto hora cuarenta a Cotoca

Hace un año publiqué mi deseo de concluir el Medio Maratón a Cotoca en un tiempo máximo de 1h40m, en mi regreso a la carretera de los peregrinos llegaba con el mismo objetivo de límites de tiempo, a la misma ruta, con relativa mejor preparación y con peor estado de nerviosismo; esta vez no servía de nada completar los casi 21K, tenía que bajar ese tiempo, me había preparado de acuerdo a mis posibilidades o por lo menos hice verdaderos intentos en el último par de meses para no llorar al presionar el botón STOP del cronómetro en la plaza de Cotoca.

A este tan esperado medio maratón cruceño se adjuntaron ciertas cosas inéditas, la primera fue una carrera de ciclismo de igual ruta que la competición pedestre largando media hora antes, la segunda fue la hora de partida del medio maratón, 7AM cuando todos estaban acostumbrados a partir a las 7:30AM, esto agarró de sorpresa a varios participantes que tuvieron que largar rezagados o unirse al grupo a medio camino. Nos jugaron una mala pasada los pronósticos del clima, se anunciaba cielos nublados y con alguna probabilidad de lloviznas ocasionales, por algún que otro aguacero previo todo parecía indicar que los pronósticos estaban en lo correcto sin embargo debido a un ataque de nervios pre-corrida fui testigo ocular del completo amanecer cruceño y nunca hubo rastros de cielos cubiertos, la carrera sería nuevamente con intenso calor y a puro brillo solar.
     

Estuve en la plaza principal 24 de Septiembre de Santa Cruz de la Sierra a horas 6:40AM, no llegué a tiempo para ver la partida de la competición de ciclismo, vi algunos ciclistas enumerados y pensé que aún no habían arrancado dicha prueba, esperé mientras paseaba y miraba el ambiente de ánimos afuera de la catedral hasta que un amigo me confirmó que la carrera en bicicletas ya se había largado y la pedestre estaba a solo 5 minutos de iniciar, ahí empecé a calentar más nervioso que nunca y sin el número dorsal que recién obtuve al momento de ubicarme en la línea de partida. El profe Eloy dio la orden para salir a las 7 en punto y empecé sin saber que hacer, sin ideas y sin estrategias, arranqué como si fuera carrerita pedestre común y corriente para darme cuenta segundos después de que esto no era un 10K o similar, es la tercera vez que me aventuro hacia el santuario y aún así no sabia a que velocidad mover las piernas para llegar en el tiempo que me había propuesto.

Necesitaba alguien que me marque el ritmo, durante el calentamiento no vi a alguien que pueda ayudarme con esa tarea, y ya en plena carrera y a poco de llegar a los 100 primeros metros sin necesidad de buscar apareció mi salvación, no era uno, eran dos, dos compañeros triatletas corriendo juntos a tan solo unos cuantos pasos por delante. No dudé en seguirlos, era mi gran oportunidad y me colé a ellos, pasé el primer kilómetro en 4’30” exactos, me asustó un poco ese ritmo pero tampoco me sentía volando así que continué detrás de mis pacers del momento, al segundo kilómetro llegué en 9 minutos otra vez exactos, caramba estos tipos parece que tenían un reloj en los pies a 4 y medio por km. Al pasar por el segundo kilómetro ya empecé a sentir sed pero no daba para quedarme atrás, continué pisándole los talones a los dos triatletas y crucé el 3er km. en  13’26”, de nuevo para admirar el ritmo fijo de estos señores.

Antes de llegar al 4to anillo a uno de los compañeros parece que se le desataron las trenzas y se desvió hacia la acera para atender las zapatillas, el otro continuó y yo seguí detrás del que continuaba en carrera, en el 4to anillo volteé para ver que si el otro triatleta que se quedó estaba cerca pero no lo vi. En la rotonda del 4to anillo la sed fue más intensa, ahí me empezó a dejar el único triatleta que me marcaba el ritmo, se me adelantó unos 20 metros, era temprano para acelerar pero si dejaba escapar a aquel multideportista de seguro que lo perdería, entonces fue que me animé a ponerle más coraje a la carrera, le dí un leve acelerón para alcanzar a mi liebre con quien estuve cerca otra vez justo en el 4to kilómetro, dos cuadras pasando el 4to anillo, y de nuevo el tiempo para mi asombro 18 minutos exactos.

Que sed que tenía y que buen sol el que estaba arriba, llegué a completar 5K en 22’30”, ese ritmo constante ya no era casualidad, por la zona apareció una mujer repartiendo bolsitas improvisadas de agua y unas más pequeñas que contenían una bebida isotónica, apareció cuando ya empezaba a decaer, ahí ya daba signos de cansancio y no se que hubiera hecho más adelante sin esas pequeñas bolsitas. Continué sin perderle pisada al triatleta que me marcaba el ritmo, no tenía intenciones de dejarlo escapar, lo que más me gustaba era esa velocidad constante con la que corría, sin embargo al llegar al sexto km. me fue ganando unos cuantos metros, no mucho, máximo lo tendría a 10 metros pero ya mis pasos los sentía más lentos, más esforzados.

En el 7mo kilómetro sentí que ya no era posible mantener el ritmo de mi pacer, me fui resignando, ya estaba a unos 20 a 30 metros de distancia con aquel señor de los trias, pasé los 7K en 31’40” no tan convencido de hacer un buen tiempo y con miedo de no aguantar si seguía a ese ritmo. Cuando sentí que me iba para abajo apareció adelantándome un participante representante de Herbalife, al ver como me superaba me volvió el orgullo e instantáneamente fui a su lado y corrimos juntos hasta pasar el 8vo kilómetro, luego de a poco el muchacho se fue quedando y yo de a poco sentí más confianza al notar que había reducido distancias con el triatleta en mi intento de no dejarme superar con el chico que llevaba el logotipo de los batidos.

Conseguí un auto empuje anímico, la prueba de fuego era saber mi tiempo para los 10K, volví a estar a unos 10 metros del triatleta en ese punto para marcar 46’10” en los 10 mil metros a poco de llegar al paso de nivel de Guapilo, por ahí también recuerdo que me pasó sonriendo y saludando como si estuviera paseando un conocido atleta senior local, lo recuerdo porque no fueron muchos los que me pasaron. No podía creerlo, no esperaba llegar tan pronto a los 10K, eso fue otra dosis mayor de confianza, tenía tiempo para darme algunos lujitos y fue así como recordé las palabras del más conocido de mis amigos, Ronald Roa, quien pidió públicamente ir por la ruta antigua escalando ese puente, todos se fueron por la ruta normal, hasta un juez que estaba tomando nota me advirtió que no vaya por la parte de arriba y que siga al resto pero yo terco y bien decidido quería sentir esa escalada en las piernas y por primera vez en mi vida subí ese paso de nivel corriendo (en bicicleta lo hice muchas veces). Fue buena la sensación de escalar, casi ni lo sentí, subí tranquilo casi sin perder velocidad y al final pude ver una hermosa panorámica de la carrera desde la altura.

Si bien pasé los 10K antes de lo esperado también tengo que aclarar que no llegué a ese punto con el físico guardado para estallar en la siguiente mitad de la prueba, estaba cansado, después con el gustito por el paso de nivel de Guapilo reducí un poco la velocidad que no recuperé ni al llegar al km 12, mi liebre triatleta me fue dejando muy lentamente. Por más que intentaba ir en promedio por debajo de los 5 minutos/km ya las piernas no daban para ese ritmo y a partir del km 13 se activó el modo sufrimiento pero con la mente puesta en el objetivo final, sin lloriqueos, cruzar la meta no servía de nada, a seguir nomas, hora cuarenta máximo.

Cuando empezaba a perder la fe  llegó la presencia salvadora de un viejo amigo, cuando el calor y el cansancio generaban dudas me alcanzó un conocido atleta senior que estaba peleando por obtener una buena posición en su categoría, estuvo a punto de pasarme pero inmediatamente me uní a su lucha y corrí a su lado. Con el senior estuvimos corriendo codo a codo desde el kilómetro 14 aproximadamente, era lo que necesitaba para levantar los ánimos, al triatleta que estuve usando de marcador de ritmo se había adelantado mucho y lo tenía a más de 100 metros, ya no me daba para alcanzarlo y centré la atención en continuar al mismo paso del amigo de mayor edad que tenía al lado.

Cuando aún no llegábamos al Km 16 me topé con un gran sorpresa, alcanzamos a un joven atleta que este año estuvo en buenas posiciones en las carreras pedestres locales, sucede que este atleta se metió a correr el medio maratón con falta de estado físico a causa de una reciente lesión y ahí estaba entre caminata y carrera, con este último ya éramos tres compartiendo la ruta. Al fin el kilómetro 16, el punto de inflexión para esta prueba si de esfuerzo se trata, cruzamos este punto en 1h16’55”, observé adelante al triatleta que estuvo de liebre y me dí cuenta que hacia rato las distancias no cambiaban, seguía como a 150 metros, de eso deducí que aquel hombre tampoco la estaba pasando bien; me armé de valor nuevamente, me dije que era posible alcanzar al triatleta y empecé a acelerar levemente por la zona de Madre Selva, el senior se fue quedando y el otro atleta (el más joven) continuó conmigo.

Se podía, era posible avanzar, el momento del esfuerzo estaba en estos últimos kilómetros, me acercaba de a poco al triatleta, el atleta joven que me acompañaba a veces se emocionaba y se adelantaba para luego caminar o refrescarse, y otra vez quedábamos en igualdad. Estaba bien difícil el último tramo, a esa altura todo vale cuando se ve la punta de la iglesia de Cotoca, estaba convencido de no aflojar la velocidad que por cierto no era para nada tan rápido comparado al ritmo que tuve en los 10 primeros kilómetros, aún así me acercaba a ese triatleta que tenía de pacer y si mis cálculos de tiempo estaban correctos llegaría ajustado con el cronómetro a la meta final. Llegué a la entrada de Cotoca sin querer ver el cronómetro, a partir de ese punto mandaba solo el corazón, el joven compañero que estuvo conmigo se adelantó, lógicamente él es mucho más veloz que yo, pero luego me di cuenta que estuvimos juntos otra vez al llegar a la meta. Mi pacer de los triatlones estaba a la vista como para alcanzarlo, estaría máximo a 50  metros pero seguro que el también metía duro en su camino hasta la plaza.

En la primera cuadra de Cotoca, me pasó un muchacho a quien ya estoy acostumbrado a ver a esta altura de una carrera, no quise dejarme vencer tan fácil y fui con más ganas a pesar de que no tenía posibilidades de igualar su ritmo pero por lo menos me ayudó a aumentar la velocidad. Llegué a plaza de Cotoca reduciendo distancias con el triatleta que estaba por delante y más o menos cuando cruzaba la mitad de la plaza apareció, no se de donde, no se como, pero apareció el otro triatleta que se quedó atrás por el problema de las zapatillas. El segundo triatleta intentó superarme en plena plaza ¡eso no podía permitirlo! hice un mini sprint y lo fui dejando para luego ver con asombro que a diferencia de las anteriores ediciones de este medio maratón no había que bordear la plaza para llegar a la meta, había que seguir una cuadra más para luego retornar a la plaza por la calle paralela, eso equivale a 250 metros extras que no tomé en cuenta. Nada de quejas, a seguir por la calles y di la vuelta a las esquinas perdiendo velocidad, en la última girada vi en recta el letrero de la meta a más de 100 metros, después miré con motivación competitiva al triatleta que estaba adelante y en apenas un segundo recé para que no aparezca el que estaba por detrás, empecé el sprint como pude, las piernas no respondieron, fui a todo esfuerzo pero la velocidad no salió mientras el triatleta de adelante se adelantó más y el que estaba atrás me pasó sin que pueda yo reaccionar.

     

Mi sprint fue lento, ya no quedaban músculos para un remate de calidad, los compañeros trisport me ganaron en los metros decisivos pero eso no afecto mi estado de ánimo, al contrario, estaba contento de llegar en similar ubicación de ellos que tienen sus años corriendo pruebas de larga distancia incluyendo maratones, el objetivo no era ganarle a estos amigos, ellos fueron el medio para alcanzar mi objetivo de estar por debajo de los 100 minutos en mi reto a Cotoca. Terminé exhausto y más me preocupó parar el cronómetro que el mareo que sentí al finalizar,  este marcaba 1h41’34”, que terrible decepción, con la cara larga me fui a dar unas estiradas y después a tomar algunas fotos de los que llegaban antes de retornar a la ciudad.

Una vez en casa y buscando consuelo en los datos del GPS hice comparaciones de números con el año pasado. El Medio Maratón a Cotoca no es reglamentariamente un medio maratón, al menos no con las mediciones de GPS y de Googlemaps que hice varias veces, la distancia total siempre estuvo máximo en 20.5K, la medición para esta última prueba me botó 20.9K, eso por los 250 metros adicionales en las calles de Cotoca y por la escalada/descenso por el paso de nivel de Guapilo. Esta vez los 20.5K los pasé en 1h39’49”, eso quiere decir que si este medio maratón no se modificaba en recorrido hubiera atravesado la meta por debajo del límite que me propuse aún con la adversidad climática del sol, calor y humedad, e incluyendo el esfuerzo hacia arriba/abajo del paso de nivel de Guapilo. O sea que me salió jejeje :-D ¡Misión Cumplida! Bueno, algo es algo y de consuelo sirve.

Nada más para terminar, en lo personal fue bastante sufrida esta media maratón pero también con bastante cosas para recordar, muchos amigos rindieron examen con sus primeros 21K y estuve ahí para ver sus caras de alegría emocional fusionadas con dolor físico, y como es de costumbre las fotos para recordar el momento. Se que a muchos ya nos lo veré hasta el próximo año así que de esta experiencia a Cotoca puedo asegurar que fue un tremendo gusto correr al lado o cerca de amigos y conocidos con los que uno se encuentra en estas pruebas hasta quedar hecho trizas, nos vemos en el siguiente reto: Leonardo Suarez, Juan Pablo Cabrera, Christian Soliz, Jose Carlos Taboada y Carlitos Peralta.
     

Ganadores

Este año si estuve para ver los podios, aunque no todos,  no conseguí ver a los juveniles, a ninguna de las chicas, solo en varones vi que estaban bajando con sus premios el cochabambino Jhaison Puma (1er lugar) y el camireño Kevin Villarroel (creo 3er lugar).

Solamente estoy seguro de la categoria mayores, no hubo sorpresas respecto a los atletas que vi calentando antes de largar, llegaron en igualdad de posiciones Cesar Fernandez e Ignacio Huanca compartiendo el primer lugar haciendo un tiempo de 1h12’21”, el segundo lugar fue para Sergio Pimentel con 1h12’24” y el tercero Josue Bayón, este último ya no estaba en el momento de la premiación.

Varones Mayores Varones Mayores

En damas tenía un pronóstico de rompecabezas con cuatro candidatas a los pedestales, al final dos de ellas consiguieron esos lugares. La medio fondista Daisy Ugarte volvió a imponerse esta vez con 21K marcando 1h30’00”, en segundo lugar Yessicka Cespedes deshizo pronósticos con 1h31’53” y dejar atrás a otras atletas que para muchos se perfilaban con mejores opciones de acceder a esa posición, de la tercera no recuerdo el nombre, solo se que paró el cronómetro en 1h33’03”.

Damas Mayores Damas Mayores

Luego vino algo extraño, parece que mezclaron las categorías aficionados con seniors, vi a mi amigo Walter Carreño en primer lugar y al senior Carlitos Peralta metido en el podio, hubo reclamos lógicamente. En damas pasó lo mismo, Yenny Terán estaba en primer lugar y reclamó muchas veces seguramente porque ella es una atleta senior acostumbrada a la competición, en el podio también estaba Yovanna Cartagena, esposa de nuestro querido amigo Ronald. Como quien dice, todo un embrollo, al final no se si solucionaron el problema.

El segundo intento 5K contra el SIDA

Que seguidilla de carreras pedestres en Santa Cruz de la Sierra, hablaba sobre este tema con otra persona amante de las corridas y todo indica que con tantos fines de semana sin descanso el cuerpo empieza a sentir el trajín; pero falta, todavía falta, diciembre apenas comienza. Esta carrera que marca el inicio del último mes del año tiene un ingrediente especial para mi, es una especie de entreno para la grande de diciembre. “5K, son solo 5K” me decía en la cama sin abrir los ojos en pleno sol de madrugada, nada más eran 20 y pico minutos y esto se acaba. Bajar mi tiempo del año pasado es lo único que interesaba, aunque sea por unos cuantos segundos ya que el recorrido no cambió en absoluto para esta segunda versión de la “Carrera por la VIHda” respecto a la anterior. Que solaso que hacía mezclado con humedad, un día antes llovió y aún quedaban acumulaciones de agua por la avenida Beni, era desde temprano una mañana dedicada al sudor y al bronceado.

Llegué a la Universidad Privada Domingo Savio y me la pasé calentando en idas y venidas esperando la orden de inicio, sentí que fue larguísima la espera, los organizadores aún estaban inscribiendo en esos últimos minutos. Con el calor humano se siente las ganas de correr (esas que tenía perdidas entre las sábanas), esta vez el número de participantes fue mayor, la gran mayoría locales, quién reapareció después de algunas semanas de ausencia competitiva fue la choquita Camille, su rival más directa era quien se ha estado adueñando del primer lugar en las últimas corridas, Daisy Ugarte, y cuando no Yessicka Cespedes que no ha fallado al podio en sus participaciones de octubre y noviembre a excepción de la Corrida Internacional. En damas la notaba más emocionante la lucha, en varones Carlos Andres Alvarez partía como gran favorito tomando en cuenta su rendimiento y él de sus rivales en recientes pruebas.

     

Al final no se si la carrera se inició tarde o temprano, empezó a los 8:26, la convocatoria decía 8:30 pero muchos hablaban de que fue error de impresión y que la hora de inicio era 8:00. Cuando noté que todos empezaron a abultarse traté de ubicarme entre los primeros para no perder tiempo, era una carrera corta a pura velocidad y no había como desperdiciar segundos en la partida. No escuché la orden de inicio, solo vi que todos arrancaron y yo salí desesperado en busca de la gloria personal de bajar el tiempo del año pasado ¡Qué ganas que le pusieron todos al arranque! A nadie se le ocurrió dárselas de delicad@ al cruzar las acumulaciones de agua antes de la rotonda del 3er anillo interno, estuve cerca de los favoritos hasta cruzar la rotonda, a metros de Carlos Alvarez que mostraba serenidad en su inicio mientras que muchos pobres novatos disparaban en estampida.

Estuve un poco atrás de Camille desde la rotonda del 3er anillo, unos 100 metros más allá vi como se le fue apegando estratégicamente Daisy, y sin ánimos de quedarse fuera de lucha Yessicka buscó un lugar junto ellas. Hasta los 500 metros fui al ritmo de las damas favoritas, luego no di para seguirles el paso, comencé a sentir que no aguantarían las piernas y que necesitaría un empuje psicológico extra para continuar, ahí fue donde apareció alguien para ayudarme en la contienda, lo vi un poco más adelante en dirección diagonal e hice un pequeño esfuerzo por quedarme al lado del atleta senior Ramón Pérez, por si las dudas en esta carrera yo también era senior, o sea que entraba en la lucha con un buen rival de la misma categoría.

Ya había corrido al lado de Ramón en alguna carrera este año y quedé ahogado en el intento, esta vez con una distancia más corta y con 5 kilos menos de peso me propuse no dejarlo sin importar el cansancio. El primer kilómetro sobre la Beni fue demoledor a 3’59”, al 2do anillo sobre av. Cristobal de Mendoza llegamos en 5’32”, en esa curva para seguir por el 2do anillo Ramón me ganó unos metros y es que las torcidas siempre son mi debilidad, me recuperé al entrar en recta otra vez y estuve detrás del senior tomando el borde sombreado de los árboles en la avenida. Antes de llegar al segundo kilómetro, mas o menos por la Cancha Municipal apareció otro senior en remontada, Herón Rondeau. Ya casi estaba al lado de Ramón cuando Rondeau pasó de largo, nada más quedé observando como este otro senior se iba en picada.

Nada extraño por el 2do kilómetro al cual llegamos en 8’17”, otra vez Ramón y yo marchábamos uno al lado del otro, Rondeau quedó como a 15 metros adelante y se estabilizó a esa distancia. De lo único raro que me acuerdo fue al amigo Ronald Roa que pasó volando creo que a la altura de la Mutualista, no recuerdo exactamente donde, por un momento pensé en ir tras de él pero reflexioné instantáneamente y confié en la experiencia de Ramón, y acerté, Ronald fue cediendo con el transcurrir de los metros pero dejó constancia de su mejora en velocidad. Al que mantuvimos a raya fue a Rondeau que no variaba distancia respecto a nosotros.

Las carreras de 5K son complicadas por la intensidad con que se corre, Ramón al lado parecía no esforzarse, en cambio yo la estaba reventando dejando esfuerzo en cada tranco, por nada me desprendí de él. Pasamos el kilómetro 4 en la avenida Melchor Pinto sin variaciones, medio kilómetro más allá cerca de la avenida Brasil noté que Rondeau empezaba a aflojar, le dimos alcance unos 50 metros pasada la Brasil y fuimos los 3 en fila a descubrir quien arrugaba el pellejo en el último kilómetro. Ramón tomó la iniciativa a falta de unos 500 metros para concluir, Rondeau lo siguió, me dieron ganas de dejarlos ir pero me acorde de una reciente experiencia similar donde me dejé vencer por el pesimismo, entonces no dudé en levantar más la zancada para quedarme casi al lado de Rondeau, el otro senior, Ramón, se mantuvo un par de metros adelante incrementando progresivamente la velocidad.

     

A la altura de la Teniente Vega vi el inicio del remate de las 2 primeras damas mayores, ahí Ramón aceleró más, lo mismo Rondeau y yo, todavía estaba a tiro para rematar pero las fuerzas se me escurrían cuando llegábamos al Parque Urbano, Ramón sacó una ventaja de unos 5 metros al cruzar la calle Mariano Arrien y se nos disparó en los metros finales, yo quedé a un metro por detrás de Rondeu cuando de repente ¡Noooooo! vi al coco en persona, no es mentira, no se si grité o solo lo pensé, realmente era mi amigo Coco a mi lado tratando de arrasar con todo en la última parte. Entramos a la acera del Parque Urbano y empezamos todos el remate de los últimos 100 metros, Ramón no se durmió y ganó la batalla del grupo, Rondeau y yo sprintamos sin variar distancias, yo por detrás a unos 2 a 3 metros y no cambiaron mucho las distancias hasta el final, a Coco le fallaron las piernas en el inicio de velocidad, lo más emocionante fue cuando alcancé a otro competidor en los últimos 50 metros en pleno sprint y con este luchamos cuerpo a cuerpo hasta cruzar la meta dividiendo honores sin ganadores ni vencidos.

Resultado, 22’20”, bajé mi tiempo como quería y es una victoria personal más al bolsillo este año, gran parte de la carrera corrí al lado de un gran amigo atleta y por primera vez le doy verdadera pelea hasta poco antes del sprint, estuvo buena también la compañía de Herón Rondeau con quien nunca estuve cerca en otras carreras. Estuve un poco más lento que la carrera 7.5K del anterior fin de semana donde realmente me rajé desde el vamos, pero como dije antes, el cuerpo ya siente el trajín y solo queda incrementar el descanso antes de saltar a los 21K a Cotoca. Que mas se puede pedir, fue una gran carrera corta.

Ganadores

Algo raro los rangos de edades para esta carrera, en especial para la categoría seniors que empezaba desde los 30 años, hubo confusión en el resultado que entregaron los jueces tanto para damas como varones de esta categoría y se tuvo que recurrir a las observaciones y posterior corrección de los resultados. No tengo los tiempos oficiales, no anunciaron todos los tiempos y un par de tiempos que dieron no tenían lógica así que me quedé solamente con los nombres de los ganadores y sus posiciones.

 Damas Seniors
Damas Seniors

  1. Yessicka Céspedes
  2. Alejandra Gutierrez
  3. Maria Cano
 Varones Seniors
Varones Seniors

  1. Rubén Segovia
  2. Castro Plata Fernandez
  3. Celio Choque

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Damas Juveniles
Damas Juveniles

  1. Andrea Belén
  2. Eva Silvestre
  3. Dayana Rojas
Varones Juveniles
Varones Juveniles

  1. Rimel Alvarado
  2. Luis Fernando Soliz
  3. Alvaro Suarez

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Damas Mayores
Damas Mayores

  1. Daisy Cecilia Ugarte
  2. Camille Rae Medema
  3. Jimena Flores
Varones Mayores
Varones Mayores

  1. Carlos Andres Alvarez
  2. Hugo Alvarado
  3. Alexander Ortiz

La carrera roja de Mitsuba

Ya van tomando forma de calor las carreras pedestres, ya deberían por la época del año, luego de ver los cielos nublados en algunas competiciones recientes volvimos con el astro rey desde muy temprano por la mañana para correr y broncearse con los casi 8K de Mitsuba en Santa Cruz de la Sierra. Interesante la convocatoria de esta primera carrera de la cadena de tiendas de ropa delegada la parte técnica del evento deportivo al grupo VO2 MAX que puso el control electrónico de tiempo mediante chip, 500 inscritos vestidos con atractivas poleras y muestras de productos nutricionales incluidos en la inscripción. Bien, clima soleado y casi nada de viento, así nos vamos preparando para lo que se viene en diciembre.

Mitsuba 8k Recorrido

Calenté con tranquilidad por la avenida Busch afuera de la tienda Mitsuba, tomé algunas fotos y entré en la dura tarea de convencerme a mi mismo de que esta era la carrera para prender fuego a las zapatillas, ideal para la última tortura antes de los 21K rumbo al santuario y no tenía intenciones de desperdiciarlo. En vez de irme a la cola como generalmente hago opté por quemar calorías desde el vamos arrancando al lado de los niquelados, tuve razones para hacerlo al margen de esa lucha en caliente que tengo contra el reloj, así que me fui al frente para largar entre los primeros y dejé todo listo para despegar. Uno de los directores de VO2 MAX, “Pepe” Rivera, dio algunas indicaciones en el punto de largada y luego la orden de partida, no escuché la orden, despegué con todo en cuestión de centésimas cuando noté que todos los atletas salieron a galope suelto.
     

Me mantuve prácticamente con los líderes en los primeros metros, estaba totalmente confundido, salí con mucha fuerza para mi capacidad física y no sabia a quienes tenía cerca. Cuando doblamos por el 2do anillo rumbo a La Salle ya fui calmando las aguas sin calmar del todo la velocidad, tenía a las damas mayores favoritas a tan solo unos cuantos metros por delante, Gabriela Dávalos no salió con rodeos y tomó la iniciativa de punta, la siguieron Daisy Ugarte y pegándose a la lucha Yessicka Cespedes, a Juana Montaño no la vi en ese momento pero estaba metida por ahí. Poco antes de llegar al colegio La Salle se fueron formando los pelotones de punta en varones, al frente seguramente todavía calentando estaba Ignacio Huanca acompañado de Carlos Alvarez, no querían quedarse rezagados Rubén Segovia, Beymar Bonifaz, Alfredo Carreño, y otro atleta que no estaba inscrito pero con muchos podios en su currículum. En un segundo pelotón estaban Gabriel Gonzales agarrándose de uno de sus recientes rivales, el argentino Ariel Raguzzi, casi junto a ellos un poco más atrás los seniors Freddy Zeballos y Castro Plata Fernandez, las damas mayores iban prácticamente con este segundo pelotón, más atrás casi solitario un senior que corría a gritos y ahí sorpresivamente a unos 20 o 30 metros del segundo pelotón estaba un conocido y renegado aficionado tal vez metiéndose en lo que no debería y tal vez liderando el tercer pelotón, o sea yo ;-)

Costaba, costaba mucho, costaba una barbaridad, no tenía excusas para reducir la velocidad,  probablemente estaba con solo medio kilómetro y no tenía aire para continuar ¿cuanto tiempo aguantaría así? Continué a ritmo intenso sin nadie que me estorbe en el camino, era lo que quería hace mucho tiempo y pagaba el precio del deseo concedido; conocía a algunos de los que estaban por delante pero no a todos, algunos desconocidos empezaron a caer antes de llegar al primer kilómetro, no fueron muchos, apenas uno que otro loco, este no era el mismo juego que arrancar en la cola y adelantar a los menos preparados. Pasando el primer kilómetro mas o menos por El Cristo empieza a ceder la primera dama, no podía creerlo, Juana Montaña dejó la lucha por anticipado, la vi corriendo con mucha dificultad y tenía cara de dolor cuando la pasé antes de la llegar a la avenida Beni, el podio en damas ya tenía nombres y apellidos asegurados, solo faltaba ver el orden de llegada.

No recuerdo bien por donde alcancé al senior que desahogaba su esfuerzo con gritos, seguro fue antes de llegar al 2do kilómetro, a este si que costó alcanzarlo y no sabia que distancia más podría yo mantener el ritmo. El segundo pelotón de varones me ganaba distancia de a poco, no es de sorprender, los que estaban ahí tienen mejor pegada que la mía pero con todo el esfuerzo que hacia no los perdía de vista, las damas se mantenían igual cerca de ese pelotón. Llegando a la avenida Alemana no se con quien estaba peleando una posición cuando apareció adelantando como demonio Kevin Villarroel, lo seguí unos cuantos metros por detrás hasta que el corazón me dijo “basta”, reduje la velocidad durante unos 100 metros para oxigenar el cuerpo y seguí batallando, no se como, pero seguí en la lucha, la motivación que tenía era más grande que mi capacidad cardiovascular.

Por la avenida Mutualista vi quedarse a otra de las damas que pugnaba por el primer lugar, al principio creí que era solo estrategia lo de Gabriela Dávalos al perder unos metros pero luego en el movimiento de sus piernas me di cuenta del cansancio que acarreaba. Los líderes absolutos estaban muy lejos cuando los vi doblar del 2do anillo hacia la Suarez Arana, no distinguí el orden en el que marchaban y parece que ya estaban más desparramados, los que conformaron inicialmente el segundo pelotón eran los mismo personajes y me llevaban máximo 100 metros de ventaja, los varones mayores por delante, los dos seniors sin perder pisada, a Daisy Ugarte no la distinguí pero seguro estaba metida por ahí al igual que Yessicka Cespedes que si la vi girando, Dávalos más atrás fijando su tercera ubicación entre las damas. 3K clavados en esa girada hacia la Suarez Arana, creí que no resistiría llegar hasta ahí al ritmo que llevaba, me propuse alcanzar a la doctora Dávalos más adelante, así como estaban las cosas sin cambio de caja probablemente adelantaba a la tercera dama más o menos por el 5to kilómetro.

Por la Suarez Arana seguía con la mirada puesta en el que alguna vez fue el segundo pelotón de varones, no tenía como alcanzarlos, lo que quería era tratar de mantener la distancia. Ya faltando unos 100 metros para el 1er anillo empecé a quedarme sin energías, ya sentía que iba en decaída, un atleta de blanco que parece no estaba inscrito me adelantó de un parpadeó y no hice la intención de seguirle el ritmo, no me ganó muchos metros aunque desde atrás lo notaba con el físico entero comparado conmigo. Llegué al primer anillo, unos 10 metros por detrás del que me adelantó, ahí estaban unas porristas y un punto de hidratación, era justo lo que necesitaba, o sea el agua que a las porristas ni las miré, volví a la vida con esa pequeña porción de agua, con mi carrera sufrida me di cuenta que era posible superar al de blanco y le puse ganas, verdaderas ganas hasta pasarlo,  si la memoria no me falla lo adelanté de una vez por todas cerca del Avión Pirata.

Quedé solo nuevamente y no quería mirar hacia atrás, adelante como a 50 metros solo estaba Gabriela Dávalos que ya no la notaba tan desgastada como antes, el que se desgastaba era yo. Pasé el 5to kilómetro sin novedades de superar a la atleta que estaba adelante, las distancias no variaban hasta llegar a la bajada de la avenida Cañoto, ahí no medí consecuencias y me fui con todo en el descenso, la macana es que me fallaron las piernas al terminar esa bajada, tomé un respiro y miré hacia atrás, el que antes se atrevió a pasarme se quedaba, y el senior que gritaba y creí dejarlo se acercaba. “Con ganas, con ganas, que no falta mucho y no estoy pasando este viacrucis para dejarme adelantar”, así me repetía con el objetivo hacia el frente, pasé el 6to kilómetro para entrar a la avenida Centenario en las últimas reservas, ahí apoyaron otra vez las porristas y repartieron agua, solo que esta vez no conseguí revivir con la rehidratación ni el chorro que me eché a la cabeza y la nuca.

En la Centenario tuve la sensación de que empecé a ceder terreno, ya no vi al amigo Gabriel Gonzales y menos a Ariel Raguzzi por esta zona ni los volví a ver desde que estaban en el 1er anillo antes del giro hacia el 2do, tenía a la vista a los seniors Freddy Zeballos y Castro Plata Fernandez, desde donde estaba no notaba cual de ellos estaba en punta; de las damas perdí de vista a Daisy Ugarte, Yessicka Cespedes estaba peleando por delante de los seniors y más atrás completamente sola Gabriela Dávalos. No pude más, no daba para más, toda la carrera fui a tope, entré al 2do anillo pidiendo la meta, llegué al puente de la UAGRM escuchando los gritos desde atrás del senior que se acercaba, Dávalos se fue alejando al igual que el resto que estaba más adelante. Intenté hacer cambio de ritmo a partir del puente pero las poderosas ya no respondían, más allá justo al entrar a la avenida Busch me superó el muchachote senior que estaba por detrás.

No reaccionaban las piernas, hice algunos intentos por aumentar la velocidad en la av. Busch por vergüenza de no dejarme vencer por el gritón que ya estaba adelante mio, había que dar un giro y me tuve confianza antes de llegar al retorno de la Busch hacia la meta afuera de la tienda principal de Mitsuba, vi girar a mi rival de adelante pensando “lo voy a rematar, lo voy a dejar sentado en 100 metros planos”, él empezó a rematar hacia la meta y yo arranqué algunos metros por detrás fingiendo ser un velocista deprimido, no fue suficiente con el autoconvencimiento, no me dieron las jaladoras, ni el corazón, ni el pulmón, menos el amor; quedé pesado en el remate, hubo sprint o como quiera que eso se llame, cuando paré en la meta me pregunté ¿qué pasó? Pues pasó que ya no daba, y al final me conformé con hacer un buen tiempo, faltó furia+orgullo para rematar, eso que tiene que salir cuando el físico ya no puede más.

De todas formas hice una de mis mejores carreras, no fue de esas carreras para disfrutar, impuse un ritmo alto de principio a fin y el tiempo total fue 31’45” para los 7.5K que según el GPS y googlemaps me dan para este recorrido, no fueron 8K. Me guardé el consuelo del tiempo que conseguí, fue un carrerón el que me mandé pero queda esa sensación de derrota al saber que en algún momento le saque buena ventaja al que me dejó atrás en la Busch, así es la vida en esto de la competencia, aunque somos de diferente categorías el que me pasó supo aplicar estrategia y resolver el problema en su momento, así de simple.

Damas Juveniles

Damas Juveniles

  1. Carolina Monroy 34’57”
  2. Andrea Balderas 36’48”
  3. Rafaela Mondacca 43’34”
Varones Juveniles

Varones Juveniles

  1. Beymar Bonifaz 26’18”
  2. Piray Escobar 32’58”
  3. Alfredo Quiroga 33’28”
Seniors Damas

Damas Seniors

  1. Alejandra Gutierrez 36’52”
  2. Giovanna Pareja 38’47”
  3. Carla Endara 38’52”
Seniors Varones

Varones Seniors

  1. Castro Plata Fernandez 30’47”
  2. Freddy Zeballos 30’59”
  3. Rony Eguez 31’37”
Damas Mayores

Damas Mayores

  1. Daisy C. Ugarte 29’53”
  2. Yessicka Cespedes 30’17”
  3. Litzy Gabriela Dávalos 30’40”
Varones Mayores

Varones Mayores

  1. Ignacio M. Huanca 24’20”
  2. Carlos A. Alvarez 24’25”
  3. *Alfredo Carreño 26’16”
*Aclaración, el tercer lugar en varones mayores fue para Alfredo Carreño, por alguna razón su chip no marcó en uno de los puntos de control y los jueces determinaron descalificarlo premiando a quien llegó después, Carreño observó esta decisión y reclamó su posición en el podio pero le fue negada. Tengo entendido que el grupo VO2 MAX al final y ya fuera de escena falló a favor de Alfredo Carreño y le entregaron su premio como tercer lugar en varones mayores.

De una vez 10K contra la Diabetes

No tuve oportunidad de participar en esta carrera pedestre 10K el año pasado, tampoco lo hice este año en la 10K “Santa Cruz Corre con Powerade” que tuvo el mismo recorrido, con eso quiero decir que no tenía números en las estadísticas personales para estos 10 kilómetros ni estaba del todo motivado para despedazar las barreras que impone el cronómetro. En esta mañana deportiva en honor al Día Mundial de la Diabetes y casualmente Día del Peatón y Ciclista habían dos carreras por separado bajo la misma organización, una de 5K abierta a todo público pero dedicada especialmente a estudiantes de colegio y otra de 10K para mayores y seniors que fue donde me registré. Un desgano general con el que llegaba a competir esta carrera, pocas horas sueño y algo cansado por el triatlón del día anterior, me moví algo pero no conseguí calentar verdaderamente, no tenía con quien dejar el equipaje y el utilero que prometió asistir no se presentó por un aparente no casual embotellamiento, para rematarla tenía en mi poder el número de un participante de 5K que tampoco daba señales de aparecer.

Por casualidad y con ayuda de un amigo encontré a alguien que cuide mis cosas a solo segundos de largar, la bocina sonó antes de lo esperado y todos se fueron rumbo a completar los 10K mientras yo quedé esperando en la salida al dueño del número extra que tenía bajo mi custodia, el susodicho participante de 5K apareció momentos después cuando ya no quedaba nadie en la línea de partida para los 10K, los de 5K largaban 15 o 20 minutos después. Empecé la carrera cuando faltaban 2 minutos para las 8AM (empezó antes de tiempo), un poco rezagado a orillas del parque urbano y al frente de la plazuela Don Bosco en plena avenida Argentina, no habían estorbos humanos y arranqué en estado turbo con la misión de alcanzar al resto en medio de una temperatura ambiente agradable, a cielo cubierto pero con fuertes ráfagas de viento de norte a sur ¿Qué no estaba desganado para correr? Ni bien empecé a dar pasos me olvidé de todo, del cansancio, de la flojera, de la falta de calentamiento, de todo; metí potencia en el primer kilómetro, corrí completamente solo la av. Argentina, la calle Mariano Arrien y volví a la av. Argentina donde alcancé a los participantes que estaban en la cola.

El viento en contra se hizo sentir en todo el 1er anillo hasta llegar al Cementerio General, no quise agarrarme de un corta viento humano porque estaba saltando posiciones a placer, a placer de esfuerzo claro, habían muchos participantes en la avenida pero no daban problemas de espacio para pasar y solo quería aprovechar esos huecos que tenía para adelantar. La velocidad del primer kilómetro fue mayor al del segundo pero con muy poca diferencia, cuando llegué al tercer kilómetro la velocidad fue decayendo también por otro poco, del segundo al tercer kilómetro (calle Bolivar) no fue tan crudo el viento como ocurrió del tercero al cuarto que lo ocupó mayormente la calle 24 de septiembre, aunque irónicamente fue del tercer al cuarto kilómetro donde recuperé la velocidad, eso ocurrió porque hice cambios de ritmo cada vez que sentía al viento calmarse y reducía el esfuerzo cuando de nuevo soplaba en contra.

Cuando faltaban metros para llegar a El Cristo noté que mi velocidad promedio estaba mejor de lo que esperaba para los ánimos que tuve antes de empezar la carrera, los 4K los completé a ritmo de 4’30”/Km y estaba con ganas de comer más distancia. Hasta el cuarto kilómetro fue que tuve por todos lados a la gran población de corredores, en el 2do anillo ya fue todo un paisaje despejado para correr, estaba tan despejado que pude ver a larga distancia a un amigo aficionado corriendo cerca de una conocida atleta senior que subió al podio en su categoría, me dio la curiosidad por saber cual de esos dos tenía mejor velocidad y también cuanto tardaría yo en alcanzar a ambos. De cierta forma estas dos personas que conocía y estaban muy lejos se convirtieron en una motivación para continuar la aventura, no a manera de buscar liebres o de explotar hasta llegar a ellos, lo que sentía era curiosidad por saber hasta que punto del recorrido me tomaría igualarlos sin cambiar el ritmo que llevaba.

Seguía adelantando posiciones con total normalidad, el ritmo promedio no cambiaba mucho, cuando notaba que perdía algo de velocidad la recuperaba en el siguiente kilómetro, todo el 2do anillo desde El Cristo hasta la avenida Melchor Pinto fue bastante fácil para correr, escasos corredores por la ruta y con el viento a favor. El relajo se terminó en la avenida Melchor Pinto, ahí interceptaban los participantes de 10K con los de 5K, la gran mayoría de los que corrían 5K eran muchachitos de colegio que hacían fila obstruyendo gran parte de la avenida, algunos más que correr jugaban y no dejaban adelantar con tranquilidad, a otros los adelantaba y luego reventaban en velocidad unos 50 a 100 metros para luego detenerse y de nuevo había que hacer piruetas para adelantarlos. Perdí algunos segundos en esquivar a los muchachitos de 5K, donde más me incomodaron fue a metros de pasar por la avenida Brasil, prácticamente en el kilómetro 8, ahí fue donde también alcancé al amigo que vi desde muy lejos y casi al lado de la senior que por cierto seguía cerca pero unos cuantos pasos atrás, me sorprendió este compañero, yo fui a buen ritmo para mi nivel y me tomó 8K alcanzarlo cuando en mis recuerdos lo veo casi siempre por del tercer kilómetro.

Al llegar al Parque Urbano sentí que era el momento aumentar progresivamente la velocidad, hasta el parque tuve problemas con las espaldas de algunos colegiales y de ahí para adelante si bien aún estaban muchos en el carril interno del 2do anillo por lo menos ya no habían esos juguetones en manada. Cuando pasaba por el Colegio Isabel Saavedra me di cuenta que estaba con las baterías cargadas ¡increíble! a esa altura generalmente voy en tortura, esta vez fue todo lo contrario. Para lo que estoy acostumbrado tuve buen ritmo y no había sufrido absolutamente nada para llegar hasta el noveno kilómetro, era hora de fundir hasta el cansancio en los últimos 1000 metros, se sentía nuevamente algo de viento en contra pero no daba para aflojar la motivación, fui adelantando con más ganas y sudando de verdad en el último tramo. Un conocido amigo de las redes sociales que siempre encuentro en la última parte estaba por ahí y lo pasé sin vacilar, generalmente experimento una escena dramática para superar a este compañero pero este no fue el caso, esta vez me fui por delante convencido de que esta era mi carrera, el amigo intentó seguirme pero no aguantó mucho tiempo, ohhhh esa sensación de invencibilidad y a seguir adelante.

Llegué nuevamente a la av. Argentina para los últimos 500 metros, quise aumentar más la velocidad para quedar hecho trizas y rematar si daban las piernas pero no me dejaron otra vez los muchachos de 5K, fue algo extraño como la última parte de la carrera estuvo más congestionada, el remate también se vio afectado por un fuerte viento en contra que me hizo doblar la cara justo en esos momentos. Saqué algo parecido a un sprint en los 100 metros finales con mucha dificultad por quienes no me dejaban pasar y creyendo que la meta era el mismo lugar de la partida, el problema fue que la verdadera meta no estaba en el punto donde arranqué, hubo que pasar por dos curvas dentro del área del parque urbano y ya no desparramé velocidad en esta última parte, ya se me había acabado la motivación. Paré el cronometro en 46’30”, me agarró de sorpresa este tiempo, mi mejor tiempo del año en 10K, impensado el ritmo promedio de 4’30” por km. durante todo el recorrido, en breves palabras, la mejor carrera personal del 2013 en esta distancia ¿la merecí? no se, me salio una buena carrera cuando no lo esperaba.

Ganadores

Estos son los ganadores en las diferentes categorías de 10K:

Damas Seniors

Damas Seniors

  1. Alejandra Gutiérrez 49’29″18
  2. Yenny Terán 53’04″41
  3. Nancy Ugarteche 53’44″05
Varones Seniors

Varones Seniors

  1. Abel Saldaña 41’08″30
  2. David Cardona 41’40″18
  3. Juan Justiniano 42’55″10
Damas Mayores

Damas Mayores

  1. Daisy Ugarte 42’53″57
  2. Maricela Urapuca 43’05″98
  3. Yessicka Cespedes 44’53″46
Varones Mayores

Varones Mayores

  1. Ignacio Huanca 33’43″20
  2. Carlos Alvarez 35’04″80
  3. Jhaison Puma 35’40″24

De la categoría estudiantiles que corrieron 5K no tengo los datos de tiempo oficiales, se premiaron a los 10 primeros chicos tanto en varones como en damas en medio de gritos de barra por cada uno de los colegiales que subía al premio, buena forma de incentivar el deporte en los muchachos. No conozco a ninguna de las chicas que subieron al podio, a los varones si los conozco y llegaron en el siguiente orden: Anthony Mendez, Beymar Bonifáz, Luis Fernando Soliz.

Damas estudiantiles 5K
Varones estudiantiles 5K
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